—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

No tengo intención de perder mucho tiempo haciendo balance de 2011 (y menos a nivel personal, esto no es una “patata caliente”), pero sí debo decir algunas cosas para cerrar la cajita y ponerla al lado de 2010. Porque para mi los años son cajas, abres el 1 de enero y cierras el 31 de diciembre.

Hablando de “cosas cerradas”, sería fantástico que pudiéramos guardar en algún sitio los estados de ánimo. Por ejemplo, tener una estantería llena de cajas con todo aquello que queramos conservar, un poco como el “Pensadero” de Dumbledore, en Harry Potter. Un sitio en el que poder colocar los pensamientos/estados de ánimo, para poder desprendernos de ellos y usar solo lo que nos hiciera felices o estar alegres. Sería fantástico, sí, pero párate a reflexionar un momento. ¿Sabrías valorar la felicidad si no tuvieras con qué compararla? A la larga, un cachivache así nos perjudicaría. Porque necesitamos los contrarios para apreciar las cosas. Necesitamos oscuridad para apreciar la luz, tristeza para apreciar la alegría y soledad para apreciar la compañía. Dualidades, al fin y al cabo.

Aunque lo que sí tenemos son objetos. Cosas que tenemos por casa, que por un motivo u otro queremos conservar. Cosas con las que establecemos un vínculo especial; porque nos las regaló alguien especial o porque nos recuerdan determinados momentos. Cosas que cuando las manoseamos y observamos, somos transportados al instante en que nos las dieron y recibimos toda la energía de ese momento. En mi caso? Pulsera, anillo, colgante, un buda y desde hace un rato, un cuadro. No hablo de supersticiones, es evidente que no por el hecho de llevar esas cosas encima evitaremos que nos pase algo “malo”, pero sí sirven de punto de apoyo para coger fuerza, dar una patada con fuerza y volver a la superficie.

Este año muy poco le ha faltado para acabar conmigo, ha sido una completa montaña rusa: momentos muy altos y otros bajísimos, con muchos cambios y muchas lecciones aprendidas (aunque quizás no todas interiorizadas... todavía). Me he pasado el año subiendo y bajando montañas, aunque demasiadas veces me he pasado de bajada y he acabado en un pozo. Pero he aprendido muchísimo, especialmente de ti.

Empecemos 2012 así, ¿vale?
http://www.youtube.com/watch?v=HUt8fQS9qEM

Ahora hay un hashtag en Twitter, #2011in3words. Pues “Shine”, “Heroes” y “Change”.

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