Sótano · Introducción
El texto que sigue es la consecuencia de mis reflexiones y es una parte de las conclusiones que he sacado de ellas, no espero que todo el mundo esté de acuerdo ni siquiera que alguien se sienta identificado, pero sí sería interesante ver como al acabar de leerlo, a alguien le dé por reflexionar sobre ello. No hay nada casual en este texto, incluso que el segundo punto esté escrito en primera persona del singular y no mantenga relación con el resto.
Solo es mi visión personal de ciertos temas y no pretendo dar soluciones a nada, porque cada cual debe encontrar la suya: una cosa es leer sobre un tema o que te expliquen algo y comprenderlo y otra cosa muy distinta es aceptarlo e interiorizarlo, de manera que todo el movimiento sea automático. Conseguir que el punto dos sea el modo por defecto de pensar, es un objetivo. Lo que sí está claro es que todo empieza por uno mismo, a ras de suelo. Todo empieza en el sótano del alma.
Planta baja · Preguntas
¡Hey tú! ¿Quién eres? Y no me contestes lo que pone en tu DNI. Lo que figura allí escrito es lo que alguien decidió por ti, jamás tomaste la decisión de cual sería tu ciudad de nacimiento, no escogiste tu nombre y por supuesto, no escogiste nacer. Por lo tanto, empezamos la vida con una decisión impuesta, empezamos siendo lo que otro quiere y por suerte o por desgracia, eso no puede modificarse.
Crecemos con una familia, vamos al parvulario, escuela de primera y escuela de secundaria, a menudo decisiones que se toman sin tenerte en cuenta: nadie tiene en cuenta qué te gusta hacer ni como eres. Nuestros padres tienden a imponernos una forma de vestir y una forma de peinarnos que nos lleva a ser un fantástico clon de la mayor parte de la población mundial. Esto no se dice, esto no se toca, esto no se hace. Evidentemente cuando somos pequeños no podemos rebelarnos contra esto porque para empezar, prácticamente no somos conscientes de nosotros mismos, pero todo esto va acumulándose. Acabados los estudios obligatorios, a menudo sigue sin ser decisión nuestra qué ciclo o carrera vamos a estudiar. Nos parece que no es así, pero en realidad pasamos más de dieciocho años viviendo bajo el influjo de familiares y conocidos, que inconsciente o conscientemente guían nuestras decisiones, esas decisiones que creemos tomar de forma totalmente libre.
Llega el momento de enfrentarnos al mundo, a la sociedad que nos rodea. Si nos fijamos en la gente que va por la andando por la calle, o mejor aún, los pasajeros de un tren (tendremos más tiempo para analizar), podemos escoger perfectamente a un individuo y utilizarlo como muestra para representar a casi el 95% del vagón: ese individuo será alguien con una profesión corriente, que vivirá una vida mediocre e irá vestido con el típico traje o la típica combinación que podemos encontrar en cualquier tienda de ropa de moda. Si nos fijamos más, probablemente seamos capaces de detectar alguien “diferente”. Sea por la pose, peinado, la manera de hablar y gesticular o por tipo de ropa, seguramente ese alguien acabe por llamarnos la atención.
El primer individuo será el perfecto estereotipo de la sociedad occidental y probablemente ni siquiera sabrá porqué hace lo que hace y mucho menos sabra quién es. El segundo sujeto posiblemente sí conocerá la respuesta a estas preguntas.
¿Dónde está la diferencia? ¿Por qué hay gente que es diferente y excéntrica? Hay muchas respuestas para esta pregunta, pero me atrevo a decir que es porqué se atrevió a cuestionar y enfrentarse a todo lo que le rodeaba en búsqueda de lo que le hace sentir bien y de quien es en realidad. Y tú… ¿A qué grupo perteneces? Al que acata lo que viene dado sin cuestionarlo, que se conforma con la confortable mediocridad o al grupo que no acepta nada que no vaya consigo mismo?
A nivel personal, me identifico con el segundo grupo. Prefiero ser un rebelde incomprendido que avanza a menudo a contracorriente pero que sabe quien es y qué quiere que no un ser aceptado e integrado completamente en la sociedad pero que no está seguro de nada ni arriesga cuando es necesario. Unos se pasan la vida dando pasos siempre sobre terreno que es seguro y firme (eso creen) y los otros, constantemente haciendo equilibrios sobre una cuerda floja. Posiblemente los que de la cuerda floja caerán más de una vez de bruces al suelo, pero siempre encontrarán la forma de volverse a subir a la cuerda, una y otra vez. Los demás, en el preciso instante en el que su “firme” suelo se tambalee, serán incapaces de encontrar una solución que vaya más allá de la autoculpabilidad y del “¿porque a mi?”
No estoy diciendo que todo aquél que pertenece al primer grupo sea alguien infeliz o desgraciado, igual para ellos ese es el tipo de vida ideal, pero desde luego, no lo es para mi.
Primer piso · Soy así
Hoy comienzo una nueva vida y como hacen las serpientes, mudaré mi piel y dejaré de lado todas las heridas de la mediocridad y el fracaso. Comienzo un nuevo camino, eliminando conocimientos y estereotipos innecesarios y con una maleta de la que he sacado todo aquello que me iba a impedir avanzar.
He borrado de mi vocabulario palabras como abandono, no puedo e imposible y he aprendido a contrarrestar la autocompasión, la tristeza, el miedo y las dudas. ¿Con qué? Con una sonrisa y tres palabras: Esto también pasará.
Me reiré del mundo, como hacen los niños, de la forma más inocente y pura posible. De esta manera lograré que todo quede reducido a su justo valor, ni demasiado grave ni demasiado superfluo, ni demasiado bueno, ni demasiado malo. Positividad.
Evitaré escucharme demasiado y darle más importancia a los hechos de la que tienen en realidad; nada es tan grave como parece y si no hago más que pensar en lo mal que estoy, no aprenderé jamás a superar ese muro, seguiré chocando siempre contra él y engañándome creyendo que lo he superado, cuando lo que en realidad habré hecho es dar un rodeo y esquivarlo temporalmente. No voy a ignorar nada, únicamente me pararé unos instantes y me dedicaré a tratar de ver qué puedo aprender de ello y como puedo solucionarlo.
Habrá días que tendré que luchar contra fuerzas que me desgarran y unos cuantos en los que me sentiré morir. Responderé con más reflexión, buscando apoyo en quien sepa que puede dármelo y sobretodo, seré capaz de aceptar y comprender el origen del bucle y seré capaz de tomar la decisión correcta. Nadie puede tomarla por mi, si yo no soy capaz de sentir que esa es la solución jamás podré aplicarla.
Nadie puede hacer lo que yo hago exactamente de la misma manera que yo. Nadie puede ser yo, soy única. No haré más intentos vanos de imitar a otros o dejar de hacer cosas por lo que los demás puedan pensar, es más, acentuaré mis diferencias. No quiero ser una oveja mediocre en un corral ni que mi mundo sea gris, tengo capacidad para poder ser algo más.
En la vida hay dos tipos de personas, aquellos que son grises y mediocres y los polícromáticos y excepcionales. Confiaré en la experiencia y consejos de los segundos, pues son quienes se han atrevido a vivir y han arriesgado, no se han quedado estancados simplemente esperando a que llegue el final. Aprenderé de ellos. Me alejaré de las personas grises, aquellas que están empeñadas en decidir por mi y en decirme que no puedo, que no está en mis manos brillar y ser feliz.
Azotea · Pensamiento lateral
¡Qué bien se ve todo desde una azotea! A unos cuantos metros sobre el suelo, un simple cambio de perspectiva puede abrir un nuevo mundo de soluciones posibles. Einstein dijo que no podemos solucionar los problemas pensando de la misma manera de cuando los creamos, y tenía razón. Es el cambio de perspectiva y/o el pensamiento lateral lo que nos abre la puerta a mundos nuevos e ilimitadas soluciones. Dejemos de pensar que la silla es para sentarse, que el suelo es para andar sobre él o que saldremos de cualquier atolladero en el que nos hayámos metido nosotros mismos por la obra y gracia de algun ser sobrenatural.
Me remito al “sótano”, todo empieza en uno mismo. Justo en el momento en que logramos abstraernos de nosotros mismos, seremos capaces de cambiar la perspectiva, haciendo una pregunta detrás de otra y planteando las respuestas correctas. Aunque para eso tengamos que enfrentarnos al que vive dentro de nosotros, un proceso que aterra pero que hay que ir dando poco a poco: es como dar hachazos a un árbol, quizás los primeros no logren hacerlo tambalear, pero cuando llevemos unos cuantos este árbol caera. Poco a poco pero sin pararse, el mañana que esperabas ayer… es hoy…. ¿A qué esperas?
Cielo · Un poco de inspiración
El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos (Oscar Wilde) y es, además, uno de mis pilares... sabéis que vivo pegada al ipod y tengo una clave de sol por ahí.
Así que aquí va mi lista de reproducción favorita, canciones que por la letra o ritmo, hacen desvanecer la negatividad. Igual a más de uno le sorprende algunas. Si alguien quiere compartir algunas, mejor, así creamos una bonita lista :)
- No apologies (Bon Jovi - 2010)
- We are the young (Dan Hartman - 1984)
- Don't stop me now (Queen - 1979)
- La posada de los muertos (Mägo de Oz - 2005)
- No boundaries (Adam Lambert - 2010)
- Tómate la vida (El sueño de Morfeo - 2005)
I’m taking off… to begin my resurrection.
Con los pies siempre en el suelo, pero con el límite en el cielo.
Phoenix.